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¿Qué habilidades tengo para la vida en común?

¿Qué habilidades tengo para la vida en común?
septiembre 12
12:20 2017

Desarrollo Espiritual, FICHA 7
Domingo XXIII del Ciclo A, 10 de Septiembre 2017

VIVIR EN COMUNIDAD… UNA EXPERIENCIA ENRIQUECEDORA
(A mi alrededor siempre hay alguien que me orienta)

Pbro. Jesús Suárez Arellano

Pbro. Sergio Arturo Gómez Martínez

LA VOZ DE DIOS:
En el evangelio de este domingo (Mt 18, 15-20) Jesús nos invita a desarrollar una habilidad indispensable para vivir en comunidad: la corrección fraterna. Pues, al parecer, según Jesús, la comunidad debe ser un espacio para ayudarnos a crecer…
Vivir en comunidad supone amarnos (Rom 13, 8-10) y esto significa muchas cosas: apoyarnos, ayudarnos, enseñarnos mutuamente, comunicarnos sanamente, perdonarnos… corregirnos por y con caridad… en fin, cumplir y ayudar a cumplir toda la ley de Dios…
• ¿Quiero vivir en comunidad?

NUESTRA REALIDAD:
Y hablando de corregirnos mutuamente: En estos tiempos casi nadie quiere ser corregido; a casi nadie le gusta ser amonestado… También casi nadie sabe corregir con calidad y calidez… Así, finalmente, caemos en la indiferencia y terminamos, en el mejor de los casos, por no sentirnos corresponsables del buen comportamiento y la salvación de nuestros hermanos… o, peor, chismeando y difamando a nuestros hermanos…
• ¿qué piensas de esto?
• ¿Cómo ha sido tu experiencia de dar y recibir corrección a lo largo de vida?

HABILIDADES PARA SER CORREGIDOS:
Me convendría pensar en los demás como un espejo para mí, ya que ellos pueden ver mis sombras; esas partes oscuras que tiendo a esconder incluso de mí mismo: mi enojo, mi envidia, mi odio, mi falta de generosidad, mi egoísmo, mi deseo de venganza, mis asuntos sexuales no bien manejados, mi ambición… A veces me escondo detrás de máscaras para protegerme… Pero los demás pueden ayudarme si se los permito, no importa que ellos también tengan limitaciones y errores…
Las personas que me aman pueden ayudarme a reconocer mis puntos oscuros y frágiles… Y me conviene que me den retroalimentación sobre: ¿Cuándo soy tolerante y cuándo no lo soy? ¿Cuándo puedo aceptar mis errores y cuándo los niego? ¿En qué puntos de mi vida soy soberbio y cuándo puedo ser humilde? ¿Cuándo me siento por encima de los demás y cuándo igual que ellos? ¿Cuándo estoy abierto a la opinión de los otros y cuándo me cierro y los juzgo? ¿Cuándo mi manera de ser hace daño a los demás? ¿Cuándo y cómo puedo escuchar mejor la voz de Dios?

Ejercicio:
• ¿Cómo es mi proceso personal de darme cuenta cuando me equivoco?
• ¿Tengo la creencia que yo no me equivoco? ¿Intento aparentar ante los demás que yo no cometo errores?
• ¿Tengo la capacidad de reconocerme, tolerarme y amarme aún con mis errores, fallas, debilidades y miedos? ¿Puedo reconocer mis partes contradictorias? ¿Qué me hace falta para reconocer las partes que me dan vergüenza? Por ejemplo: ¿Puedo reconocer que he robado, qué soy terco, necio, impulsivo, egoísta y/o inmaduro? Etc… sólo quien reconoce sus límites puede expandirlos…
• Revisa cómo actuaste la última que vez cometiste un error (un pecado) y alguien intentó corregirte.
• ¿Qué crees que te haga falta para aceptar que te corrijan fraternalmente como algo natural y constructivo?
• Habla con Jesús: “Amigo Jesús, ayúdame a aceptar cuando me corriges a través de otros… dame humildad, capacidad de introspección y flexibilidad para cambiar…”

HABILIDADES PARA CORREGIR A OTROS:
Obviamente no se trata de que vayamos por la vida señalando los errores de los demás como si nosotros fuéramos perfectos… Sin embargo, es una obligación cristiana ayudar a otros a corregirse y santificarse (Ez 33, 7-9)… en ocasiones es difícil, la misma Sagrada Escritura reconoce que ninguna corrección causa alegría (Cfr. Heb 12,11)… Por lo tanto, tenemos que ser cuidadosos…
Para poder corregir a otros es necesario cultivar habilidades de diálogo, escucha, asertividad, empatía, pedagogía… pero, sobre todo, amor sincero y servicial…
Además de querer ayudar a mi prójimo corrigiéndolo, necesito saber cómo hacerlo… tenemos que aprender a tratar a nuestros semejantes como hermanos…

Ejercicio:
• ¿Cómo corrijo normalmente a los demás (hijos, pareja, padres, amigos…)?
• ¿Qué me motiva a corregir a mis hermanos? ¿El pensar que yo tengo la razón? ¿El bien temporal y eterno de mi prójimo?
• Habla con Jesús: “Hermano mayor, ayúdame a sentirme responsable de mis hermanos y a corregirlos como tú me has enseñado…”

TAREA:
• ¿Cómo te gustaría corregir siempre a los demás?
• ¿Cómo te gustaría reaccionar cuando te corrijan?
• Piensa en alguien a quien debes corregir próximamente y planea hacerlo de una manera cálida, asertiva, caritativa… pero eficaz…
• Finalmente, habla con Dios sobre lo que Él te está pidiendo hoy y sobre tu disposición para seguir su enseñanza de corregir y ser corregido como una forma de vivir el amor responsablemente con tu familia, tus compañeros de escuela y/o trabajo, tu grupo, tu parroquia…

(Si responder esta ficha te ayudó, compártela con alguien que necesite,
como tú, desarrollar sus habilidades para vivir enriquecedoramente en Comunidad).

Acerca del Autor

Gabriela Ceja

Gabriela Ceja

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